¿Has oído alguna vez hablar de las metodologías ágiles? En este post de Ofichairs te contamos qué son, qué tipos existen y cómo puedes aplicarlas en tu día a día.

Si trabajas en un entorno de diseño, de oficinas o de desarrollo de proyectos, seguro que más de una vez has oído hablar de las «metodologías ágiles», o formas de trabajo ágil donde existen una serie de modos y pasos a seguir para realizar entregas a tiempo, llevar el flujo de trabajo al día y, en definitiva, ser más productivo.

Lo cierto es que las metodologías ágiles tuvieron su auge a raíz del desarrollo tecnológico, donde a medida que fueron llegando Internet, el móvil y el uso de apps se hizo cada vez más necesario mantener un ritmo constante y alto de trabajo con el fin de satisfacer al usuario final.

De ahí la necesidad de generar flujos de trabajo estables, constantes y útiles, que es lo que se consigue empleando metodologías ágiles. Algunas están pensadas para entornos digitales, pero otras como Scrum o Kanban son aplicables a diferentes entornos.

Pero vayamos paso por paso: 

¿Qué son las metodologías ágiles?

Las metodologías ágiles son formas de trabajo estandarizadas, con un protocolo de paso a paso riguroso donde se busca dividir un proyecto en varias partes más pequeñas, de tal manera que así se facilitan entregas más rápidas y mayor eficiencia laboral.

En realidad, las metodologías ágiles forman parte de algo llamado «la filosofía ágil» que engloba una forma distinta de trabajo y de organización. Precisamente es una forma de pensar distinta, con ciertos aspectos clave:

  • el usuario está siempre en el foco, de tal manera que un proyecto se aborda no solo desde la perspectiva «del que paga», sino también de la utilidad que va a tener para la sociedad.
  • se asigna en función de prioridades, no de urgencias. Este matiz es importante, porque requiere organizarse de tal manera que aquellos aspectos más importantes a solucionar se solucionen sí o sí, sin verse interrumpidos por urgencias que quiten tiempo y valor. 
  • la comunicación es vital, tanto con los clientes como entre los propios trabajadores. De hecho, como veremos después, en ciertos métodos ágiles como Scrum se le da el nombre de «ceremonias» a los momentos donde el equipo se reúne para hablar de lo que sea necesario. 

Estos puntos, y muchos más, vienen recogidos en el famoso «manifiesto ágil», donde también se hace hincapié en elementos como la rapidez de entrega, el propósito, etc. El objetivo final de usar este tipo de métodos de trabajo es ser más productivo y adaptarse a los cambios fácilmente

metodologías ágiles qué son tipos

Tipos de metodologías ágiles

Entrando ya en profundidad, te presentamos a continuación las metodologías ágiles más famosas: 

Scrum

Esta es la metodología más utilizada actualmente, aunque también una de las más complicadas. 

Se designa desde el principio un equipo de trabajo, con un líder de producto, un coordinador y un equipo de trabajo. 

A partir de ahí, el objetivo es definir desde el principio lo que se necesita hacer con una lista. De esa lista, se selecciona lo más prioritario y se selecciona un periodo de tiempo determinado para hacerlo (nunca sobrepasará las dos semanas). Esto es lo conocido como sprint. En dicho sprint, no se puede interrumpir el flujo de trabajo y no se pueden introducir tareas nuevas hasta que se hayan terminado las designadas para ese periodo de tiempo.

En esta metodología se da muchísima importancia a la comunicación, de tal manera que las reuniones de equipo se denominan «ceremonias» como forma de resaltar su relevancia en este método. Así, estas ceremonias tienen lugar tanto antes, como durante y después de acabar el proyecto, de tal manera que se hace un seguimiento constante y, si es necesario, se replantean las prioridades o las tareas de cara al siguiente sprint a realizar. 

Scrum es más habitual en entornos con proyectos integrales muy grandes, pero se puede adaptar a muchos ámbitos de trabajo en equipo. 

Kanban

La metodología Kanban, al contrario que Scrum, es una de las más fáciles de seguir, aplicable incluso si quieres ser más productivo a nivel individual y lo puedes utilizar perfectamente en tu entorno personal.

Kanban se basa en un tablero que debes dividir en tres partes: tareas a realizar, en progreso y finalizadas. Esto, por supuesto, es la base, dependiendo de la naturaleza de tu trabajo puedes añadir más partes. Por ejemplo, si te dedicas al periodismo puedes dividirlo en:

  • artículos a realizar;
  • investigación;
  • borrador;
  • corrección;
  • publicación.
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Es una metodología muy adaptable a múltiples entornos, solo tienes que coger lápiz y papel y trazar tus tres columnas en el contexto que necesites: a nivel personal, en tu trabajo, para organizar la casa, etc.

La clave está en no dejar demasiadas tareas en la parte de «en progreso» (lo ideal es no más de tres) y que haya un flujo de actividades constante. El objetivo de este método es precisamente mantener un ritmo activo de trabajo, de tal manera que lo que empieces, lo termines. De ahí que el tablero sea el formato que utiliza: si lo ves plasmado delante de ti, serás más propenso a acabar lo que has comenzado. 

Design Sprint

Esta es la metodología empleada por Google, que básicamente consiste en 5 días de trabajo intensivo donde se busca abordar un solo proyecto de forma íntegra, solucionando los problemas más inmediatos del mismo. Después de esos 5 días, se debe salir con una propuesta o producto en la mano que pueda ser utilizado de inmediato. 

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